domingo, 6 de diciembre de 2015

un rincón oscuro

Existe un rincón oscuro en el fondo de cada persona, no siempre podemos verlo, no siempre esa persona sabe que esta ahí, es en ese rincón donde viven los miedos, las dudas y los delirios, ese rincón oscuro de nuestras almas que no estamos dispuestos a dejar ver a los que nos rodean por temor al juicio de que seguramente seremos objeto, ahí nacen los deseos mas oscuros de nuestro corazón y muchas veces ahí mismo se marchitan y mueren sin haber conocido nunca la luz, ahí viven nuestros demonios, regocijándose en nuestra vergüenza y burlándose de nuestra cobardía, ahí crece un monstruo, en lo mas profundo de sus sombras, lo mas adentro que podemos esconderlo y encerrarlo, a veces ese monstruo se hace lo bastante grande y fuerte para liberarse por si mismo, lo hemos visto numerosas veces, escapa y huye y toma el control y cuando todo termina y el monstruo es puesto bajo llave de nuevo alguien mas ha pagado el precio, a veces... a veces deliberadamente dejamos salir al monstruo al darnos cuenta que nos estamos liberando a nosotros mismos... nos hemos vuelto el monstruo, pero somos libres, cuando comprenderemos que en verdad, nuestro mas puro corazón esta poblado de oscuridad...

he estado pensando en ti...

Últimamente he estado pensando mucho en ti, lo que es raro, porque hace años que no se de ti, y más aun que no te veo, no creo que sea por nada en particular, quizá solo la nostalgia de la temporada, pero he estado pensando en que habrá sido de ti, supongo que es por que espero que alguien, no tu, quizá, pero alguien, se hiciera la misma pregunta sobre mi, dicen que basta que alguien nos piense para convertirnos en recuerdo, ni por un momento me arrepiento de haberte conocido y pasado todo lo que pasamos juntos, pero tampoco me arrepiento de  que haya terminado, si yo era Caos, tu eras desorden, y ambas cualidades aunque se parezcan bastante no deben convivir demasiado, soy tan consiente de la suerte que tuve de estar aunque fuera por un brevísimo espacio de tiempo contigo, y más consiente aun de la suerte que tuve que salir de una pieza de ese torbellino y me encuentro una vez más sorprendido por la suerte que a veces he demostrado tener cuando tantas cosas pudieran haber salido tan mal, así que, dónde estás? que haces ahora? Cuantos más después de mi han pasado a tu lado(la verdad prefiero no saber) no es que importe realmente saber las respuestas, solo creo que a veces es importante hacer las preguntas.

oscuridad

Doy un paso al frente y me quedo parado ahí, en el umbral, con temores y dudas invadiendo mi mente y la seguridad de que no habrá vuelta atrás me permito sentir por primera vez en muchos años un temor reverencial, pero con la misma certeza de que no se lo que vendrá, doy ese último paso al frente y dejo que la oscuridad me devore...

solo un sábado mas...

Era solo otro sábado tranquilo por la noche, que importaba que fuera 1 de noviembre, no era un hombre religioso ni mucho menos supersticioso, tenia decidido pasar la velada combatiendo el aburrimiento con un rompecabezas, eran casi las seis de la tarde.
Los números rojos brillaban casi con desgana en el reloj de noche al fondo de la habitación, marcaba las 11:55, la noche era fría y silenciosa y el único habitante de la casa dormitaba encima del rompecabezas que trataba de terminar antes de que el sueño le venciera finalmente, se iluminaba en su interminable tarea con una pequeña lampara de noche colocada a su lado, la ventana estaba abierta a pesar del frió por que estaba acostumbrado a ello, que era un poco mas de frió en una noche así, y por la ventana se veía una leve neblina que había caído de improvisó y amenazaba con cubrirlo todo lentamente con sus fríos dedos intangibles, cuando su reloj marcó las 12 se dio cuenta de que algo había cambiado, la noche era mas helada, pero no mas silenciosa, en medio de su estupor adormecido se daba cuenta de que había un murmullo de fondo que iba incrementando, al principio lo achacó al sueño, pero luego el murmullo se torno mas tangible y venia de su ventana, se levanto con pereza dispuesto a cerrar la ventana para calmar su desconcierto cuando percibió un olor familiar en el aire, era copal, el incienso llenaba la calle y entonces los vio, a lo lejos, saliendo del camino viejo que llevaba al cementerio y avanzando animadamente hacia la entrada del pueblo, debían ser algunos cientos de personas caminando en jubilosa expresión, su primer pensamiento fue.
"Bah, otra procesión de día de muerto!" pero entonces reflexiono en que la iglesia local no era tan devota como para mover a tanta gente en la madrugada al cementerio y que esa gente no iba hacia allá, sino que venia de ahí, el los hubiera visto pasar hacia allá, la procesión parecía arrastrar con ellos la espesura de la niebla y el olor a copal y flor de cempasúchil eran tan espesos que parecía ser la materia de la que estaba hecha la niebla, se quedo observando con aterrado interés como se acercaba la gente al camino principal, que empezaba bajo si casa, y entonces fue capaz de distinguirlos, hombres, mujeres y niños que avanzaban, algunos en grupos, otros solos, estos últimos la mayoría parecía simplemente seguir al grupo principal sin estar muy seguros de hacia donde iban, todos llevaban ropas sombrías y en algunos casi elegantes, la mayoría iba buscando algo en el suelo que el no alcanzaba a ver, y al llegar a la entrada principal del pueblo, casi todos parecieron encontrar entre la niebla eso que estaban buscando y sus expresiones cambiaban a una alegría inmensa, y ya sea que viajaran solos o en grupo se despedían del resto y emprendían a mayor paso su camino y se marchaban, algunos cantando, otros bailando, pero de todo esto solo le llegaba el mismo murmullo apagado que lo atrajo a la ventana, no había forma de estar seguro que decían entre ellos, entonces el grupo se fue haciendo mas y mas escaso y pudo reconocer a algunos de los personajes que formaban parte de la procesión, ahí estaba su viejo maestro de la escuela que hacia tantos años había muerto, estaba su vecina la que tantos gatos había tenido, estaban algunos que conoció de vista hacia mucho y el sabia que no podía. Ser ellos por que llevaban muertos muchos años, cuando el grupo ya solo lo comprendían unas cuantas docenas de personas lo vio, entre los pocos que quedaban, con el mismo traje azul pálido que fuera su favorito en vida y que el mismo le puso cuando murió, no podía ser otro mas que su padre, que tenia la misma expresión de confusión que el resto de las personas que le rodeaban, buscaban y buscaban entre la niebla algo que parecía que no estaba ahí, y conforme pasaban los minutos y luego las horas se podía sentir la tristeza y desesperación que les embargaba finalmente pudo salir de su ensimismamiento y sin poder contenerse mas soltó primero un leve.
- papa?
Y luego comenzó a gritar en su dirección.
- papa!!!
Pero su padre no fue capaz de escucharle, entonces sin ser capaz de contenerse mas tiempo bajo corriendo la escalera hasta su puerta del frente y la abrió de golpe, la niebla y la noche eran mas frías ahí, pero todavía podía verlos y ahora alcanzaba a entender algo de lo que decían, su viejo maestro se veía molesto y asustado mientras murmuraba.
- este año tampoco hay un camino para mi...
Y su vecina, la que tenia tantos gatos también decía.
-yo se que no deje familia que me recordara, pero es que nadie mas se acuerda de mi?
Y finalmente escucho a su padre decir.
- yo se que mi hijo sigue por aquí, a veces hasta visita mi tumba, yo se que se acordará de dejarme un camino para que pueda llegar a casa...
Entonces vio en el suelo lo que todos habían estado buscando, había los rastros de flores dejados por la gente para que las animas encontraran el camino a casa, la ultima mujer que encontró su camino se despidió de ellos y les dejo mientras cambiaba su expresión por una sonrisa al encontrar el que era su camino y los demás se quedaron ahí, parados en medio de la niebla, esperando y buscando algo que sabían que no encontrarían, sin poder aguantar mas salio de la casa en pos de su padre, pero al dar el primer paso fuera de la casa se dio cuenta de que no había nada ahí, solo niebla y el desencanto le baño como un balde de agua fría y la tristeza le consumió en un segundo, estiro la mano hacia la dirección en que había visto a su padre sin saber bien que decir ahora, seria posible que todo se lo hubiera imaginado?
Regreso a su habitación sintiendo un frió intenso en los huesos que no tenia nada que ver con la temperatura, al llegar a su cuarto corrió a la ventana con la esperanza de que aun estuvieran ahí, entre la niebla los difuntos olvidados, pero al asomar la cabeza impulsado por la súbita esperanza infantil de un hombre que solo desea poder decirle a su padre que no le ha olvidado todo lo que encontró fue la niebla cubriendo la calle y el leve aroma de flores e incienso flotando en el aire...

Coloquen sus ofrendas y realicen sus rituales, nunca saben cuando podrían arrepentirse de a quienes han olvidado...

noches largas

Fue una batalla de voluntades entre el demonio y yo, fue una batalla larga y dura, peleamos durante un día y una noche, o al menos eso creo, el tiempo no corre igual en ese tipo de condiciones, las reglas eran simples, la batalla no podía ser física y aquel que dudara o se quebrada primero terminaría sometido al otro, en mi caso eso significaría que mi alma seria consumida, procesada y almacenada en algún lugar de tormentos particularmente desagradable, en el caso del demonio eso significaría que tendría que acceder a mis peticiones cuando lo requiriera, la apuesta era alta para ambos, pero creo que yo tenia mas que ganar, empezó la mañana siguiente al acuerdo, salí a la calle sabiendo que en cualquier momento empezaría, pero el demonio era astuto y su primer estrategia fue no hacer nada y desgastarme psicológicamente con la espera, mi primera estrategia fue esperar ignorando al demonio, tome un desayuno pesado para sentirme lleno y olvidarme de estar oteando en cada esquina y a cada extraño que pasaba junto a mi,  en el viejo café de la esquina todo me resultaba conocido y al mismo tiempo sospechaba de todo, pero mi expresión no debía mostrar ningún cambio, compre un periódico y lo leí con tranquilidad en un parque a unas cuadras de mi casa, había llovido toda la noche, el piso estaba aun húmedo y cubierto de hojas, el olor era de tierra mojada y el aire era frió, era una mañana idónea para todo... incluso para enfrentarme a un demonio, el día transcurrió con tedio mientras esperaba a que el demonio hiciera algún movimiento y hacia la tarde al regresar a la casa el demonio lo hizo, el teléfono comenzó a sonar, noticias terribles de amigos y conocidos comenzaron a desfilar, sabia que por lo menos una debía ser verdad o no se habría molestado en inventar tantas, pero no había nada que pudiera hacer, así que para irritación del demonio me prepare un café y me senté a ver la tele un rato, mi sofá frente al televisor por lo regular muy cómodo y acogedor resultaba en este momento duro, e incomodo, como si de pronto hubiera olvidado la forma de mi cuerpo que tantas horas de estar tirado en el habían amoldado con esfuerzo, el cuarto se sentía helado y lúgubre conforme el sol decendia, me quedaba en sombras,al final de la tarde el demonio paso a un ataque frontal, conforme la luz del sol moría el demonio ganaba fuerzas, de pronto las sombras se hicieron mas oscuras y las paredes mas opresivas, de pronto mi acogedor refugio se volvía el campo de batalla, fue cuando comenzó el murmullo, primero como una corriente de agua pasando entre huesos viejos, como un montón de hojas muertas arrastradas por vientos intemporales sobre tumbas olvidadas, el parloteo era ininteligible por supuesto pero se sentía la maldad en el, mas tarde el murmullo se convirtió en zumbido, como el de un millar de moscas revoloteando en las ventanas de mi mente, justo entre mi cerebro y mi cráneo, poderoso, pero mas irritante que atemorizador, estaba tanteando mis defensas, es entonces cuando comenzaron las voces, antiguas y terribles, me contaban cosas que yo no quería saber, secretos del mundo, recuerdos antiguos y cosas aun por venir, hablaban de muerte y tragedia, hablaban de maldad inconmensurable, ese fue el primer momento en que casi dude que lo lograría, el demonio lo sabia y se lanzo de lleno, pero cometió un error garrafal, en su intento de llenar mi cabeza de conocimientos terribles me dio también datos útiles, conocimientos oscuros y antiguos, aprendí casi sin darme cuenta nuevos hechizos y nombres de otras entidades, para cuando se dio cuenta de su error el alba estaba ya próxima, su último intento fue aplastar mi espíritu por el puro peso de todo su odio y maldad, con mis fuerzas renovadas por la esperanza de que tal vez consiguiera salir vivo de esta me lance de lleno, una batalla de voluntades es una de esas situaciones que son muy difíciles de explicar, mi voluntad debía mantenerse enfocada en mantener al demonio a raya todo el tiempo, es como tratar de abrir una puerta sin tocarla, trataba de mantener la coherencia de mis pensamientos, concentrarme en la idea y el objetivo, todo al mismo tiempo, en tanto que el ataque del demonio era como sentir una presión que es física y no al mismo tiempo, que no viene de ningún lado, pero que trata de aplastarme igual desde dentro que desde fuera y lo único que lo detiene, es esta idea de que no lo permitiría, de que su voluntad no se sobrepondría a la mía, y de que la puerta se abriría en cualquier momento aun si no la tocaba, hacia el amanecer el demonio había gastado demasiada fuerza en tratar de destruirme y con la luz del sol sus fuerzas disminuirían considerablemente, yo también estaba exhausto, pero la voluntad del demonio se tambaleo primero y la mía gano terreno, es como sentir que sales del agua después de estar ahogándote muy lentamente, el primer trago de aire que llena los pulmones y te hace sentir que tal vez no mueras todavía, entonces es cuando todo se decidió, mi espíritu combativo le abatió sin piedad y admitiendo su derrota un horrible alarido marco el final de la lucha, creo que tal vez salio de mi garganta, no estoy seguro, pero el demonio estaba derrotado y ahora cada vez que le necesite deberá acudir a mi llamado, se que la victoria me ha costado mas de lo que todavía he notado, estoy seguro de que algo he perdido esta noche, todavía falta ver que fue...

de sueños y pesadillas...

Desperté el otro día, sin saber como había llegado hasta este lugar, creo que había estado durmiendo junto a un tétrico árbol que se caía a pedazos a ojos vista, su esquelético armazón de madera podrida se hinchaba con vida malsana, pero no provenía del árbol, pues al desprender un trozo de corteza comenzó a fluir de su interior no savia sino insectos gordos de aspecto quitinoso de varios colores y tamaños que se veían igual de enfermos y asquerosos y desprendían un poderoso olor a madera podrida, mas allá de las ramas del árbol de veía un cielo que no era exactamente blanco ni exactamente gris, mas bien formado por jirones de humo y nubes por igual que parecían estar amontonadas unas sobre otras de forma casi tortuosa para la vista, pues tomaban las formas mas singulares y tan pronto como trataba de comprender la forma esta desaparecía, el suelo donde me encontraba estaba formado por huesos de hombres y animales, se podía distinguir entre los montones algunos esqueletos completos de aves y mamíferos mas grandes, y entre ellos la mirada hueca de algunas calaveras que parecían reprocharme mi intrusión en esta, su última morada, y los huesos se extendían hasta el horizonte en todas direcciones, en algunas formando Valles que llegaban a las faldas de montañas que asumí que también estarían formadas de hueso, quise dar un paso pero el horrible crujir de los huesos bajo mis pies me detuvo, el pánico me invadía al contemplar la opción de no hacer nada y solo quedarme ahí, hasta engordar las filas de esqueletos de este páramo de pesadilla que me rodeaba, si tan solo pudiese recordar como había llegado hasta aquí... me senté de nuevo junto al árbol sopesando con desesperación mis posibilidades de huida y que eran cada una mas insensata que la anterior mientras pensaba en la aterradora idea de cruzar por los huesos... si tan solo recordara como llegue hasta ahí... si tan solo recordara...

aire...

Es como quedar atrapado en un mar de carne, los cuerpos amontonados de cualquier manera unos contra otros con piernas, brazos, codos, espaldas, pechos, hombros y rodillas clavándose por todas partes, en todas partes, y en cada estación se suben mas y mas y lo que era un espacio ajustados rápidamente se vuelve un lugar de cuerpos y nada de espacio, entonces es cuando empieza el calor, cada cuerpo a un mínimo de 37 grados con docenas y docenas de cuerpos agregando su aportación de calor y la temperatura empieza a subir y el sudor empieza a correr, primero en el pecho y la espalda, pero rápidamente se queda sin lugar para huir por que los cuerpos están tan apretados que solo llega a la conjunción con el siguiente cuerpo y empieza a acumularse, luego sigue la cara y la cabeza, cuando los Ríos de sudor empiezan a correr es entonces cuando la cosa se pone bochornosa, por que el calor esta en todas partes y no hay para donde hacerse, a estas alturas podemos dar por vencido al desodorante, la Colonia o el perfume, pues lo único que se puede aspirar es el espeso caldo de olores corporales mezclados unos con otros que golpean sin piedad al sentido del olfato, oficinistas, Secretarias, cocineros, Cargadores, albañiles, y demás añaden su respectivo aporte a la mezcla, en este punto he visto a mas de uno no resistir y buscar la puerta en la siguiente estación y buscar sobre todo el aire con la desesperación de quien se ha hundido en el mar y trata de alcanzar la superficie, los demás simplemente nos abstraemos a la realidad que nos rodea y esperamos, pensando "ya falta una estación menos" y aferrándonos a ese sencillo manera como quien camina por el desierto en pos del Oasis, pensado "ya falta una duna menos", y llega el punto en que el aire esta tan viciado que las mismas fosas nasales se cierran en reflejo y aspiramos solamente rodajas de hediondas emanaciones, hasta que finalmente llega el momento de bajar, ese maravilloso momento en que con golpes y empujones te antes camino a la salida y nada mas importa que esa sola bocanada de aire, que huele a smog y suciedad y que aun así es vigorosamente refrescante y los pulmones lo reciben con sincera gratitud...

El metro en hora pico...